Día tras día la cosa empeora.
Intentas que no pase pero es irremediable.
Ellos empiezan, tú les sigues.
La cosa va en aumento hasta que un día llegas a tu límite.
Explotas y te rindes.
Vas aguantando hasta que llegas a un punto en que no puedes más.
Y entonces sucede.
Los esquemas se rompen.
Los silencios inundan.
Las miradas delatan.
Los enfados y malos momentos perduran.
Te sientes mal, añoras los recuerdos en donde todo iba bien.
Y entonces sucede.
Maldices. Lo maldices todo.
Al tiempo, a las risas que te incomodan, los comentarios que sobran y te ponen
peor de lo que ya estás, a ti por crecer y hacer que todo se complique.
Pero, sobretodo, maldices, es más, odias a la DISTANCIA.
Por su culpa todo sucede.
Por su culpa lloras por las noches.
Por su culpa no les tienes a tú lado en momentos como este en los que te derrumbas.
Por su culpa no estás a su lado.
Por su culpa es imposible tenerle.
Por su culpa empiezan las discusiones.
Por su culpa se rompen tus esquemas.
Por su culpa todo cambia.
Ella está ahí, dispuesta a joderte.
Ella está presente en cada pensamiento de tu mente.
Ella te hiere.
Ella te duele.
Ella te odia, como tu a ella.
Pero también te ama.
Ella te ama, pero su trabajo es su castigo.
Por su culpa pierdes amistades.
Las amistades te pierden a ti.
Por su culpa todo sucede.
Nada bueno, todo malo.
Por su culpa, si no sabes luchar, pierdes el juego de la vida.
Por su culpa lo bueno se va y deja paso a lo malo.
Ella adora tus sollozos y sufre con tus risas.
Le duele tu sonrisa y ríe con tu carita de pena.
Le plantas cara.
Pero es más fuerte que tú.
Explotas y te rindes.
Te derrumbas.
Ella gana y tú pierdes.
Nada bueno, todo malo.
Ella se llama DISTANCIA, recuerda su nombre.
Porqué estará presente en todo momento.
Todo será por su culpa.
Ella es inmortal.
Y tú eres su victima.
PauTh. 22-o6-o8’ (18:55h)
Os dejo. ¡Hasta otra!
[...Nunca dudes antes de tiempo... (L) ]